<
SAMPLE


Planner
Ordo
Prayers
Readings
Commentaries
Articles
Homilies
Extras
Click to visit OCP.org
Summary View Calendar Special Liturgies Search Help
  
English | Español

Primera Lectura
Sabiduría 9, 13-19
¿Quién es el hombre que puede conocer los designios de Dios?
Lectura del libro de la Sabiduría
¿Quién es el hombre que puede conocer
los designios de Dios?
¿Quién es el que puede saber lo que el Señor tiene dispuesto?
Los pensamientos de los mortales son inseguros
y sus razonamientos pueden equivocarse,
porque un cuerpo corruptible hace pesada el alma
y el barro de que estamos hechos entorpece el entendimiento.
Con dificultad conocemos lo que hay sobre la tierra
y a duras penas encontramos lo que está a nuestro alcance.
¿Quién podrá descubrir lo que hay en el cielo?
¿Quién conocerá tus designios, si tú no le das la sabiduría,
enviando tu santo espíritu desde lo alto?
Sólo con esa sabiduría
lograron los hombres enderezar sus caminos
y conocer lo que te agrada.
Sólo con esa sabiduría se salvaron, Señor,
los que te agradaron desde el principio.
Palabra de Dios.

 

Salmo Responsorial
Salmo 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17
Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.


Tú reduces el hombre a polvo,
   diciendo: “Retornen, hijos de Adán”.
Mil años en tu presencia
   son un ayer, que pasó,
   una vela nocturna.

Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.


Los siembras año por año,
   como hierba que se renueva;
   que florece y se renueva por la mañana,
   y por la tarde la siegan y se seca.

Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.


Enséñanos a calcular nuestros años
   para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos.

Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.


Por la mañana sácianos de tu misericordia,
   y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos.

Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

 

Segunda Lectura
Filemón 1, 9-10. 12-17
Recíbelo, no como esclavo, sino como hermano amadísimo.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Filemón
Querido hermano:
Yo, Pablo, ya anciano y ahora,
además, prisionero por la causa de Cristo Jesús,
quiero pedirte algo en favor de Onésimo, mi hijo,
a quien he engendrado para Cristo aquí, en la cárcel.
Te lo envío.
Recíbelo como a mí mismo.
Yo hubiera querido retenerlo conmigo,
para que en tu lugar me atendiera,
mientras estoy preso por la causa del Evangelio.
Pero no he querido hacer nada sin tu consentimiento,
para que el favor que me haces no sea como por obligación,
sino por tu propia voluntad.

Tal vez él fue apartado de ti por un breve tiempo,
a fin de que lo recuperaras para siempre,
pero ya no como esclavo,
sino como algo mejor que un esclavo, como hermano amadísimo.
Él ya lo es para mí.
¡Cuánto más habrá de serlo para ti,
no sólo por su calidad de hombre,
sino de hermano en Cristo!
Por tanto, si me consideras como compañero tuyo,
recíbelo como a mí mismo.
Palabra de Dios.

 

Aclamación antes del Evangelio
Salmo 118, 135
Aleluya, aleluya.

Brille tu rostro bondadoso sobre tu siervo
   y enséñame tus estatutos.

Aleluya.

 

Evangelio
Lucas 14, 25-33
El que no renuncie a todos sus bienes no puede ser mi discípulo.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
En aquel tiempo,
caminaba con Jesús una gran muchedumbre y él,
volviéndose a sus discípulos, les dijo:
"Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre y a su madre,
a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas,
más aún, a sí mismo,
no puede ser mi discípulo.
Y el que no carga su cruz y me sigue,
no puede ser mi discípulo.

Porque, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre,
no se pone primero a calcular el costo,
para ver si tiene con qué terminarla?
No sea que, después de haber echado los cimientos,
no pueda acabarla
y todos los que se enteren comiencen a burlarse de él, diciendo:
`Este hombre comenzó a construir y no pudo terminar'.

¿O qué rey que va a combatir a otro rey,
no se pone primero a considerar si será capaz de salir
con diez mil soldados al encuentro del que viene contra él con veinte mil?
Porque si no, cuando el otro esté aún lejos, le enviará una embajada para proponerle las condiciones de paz.

Así pues,
cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes,
no puede ser mi discípulo".
Palabra del Señor.

 

 
Home | Privacy Policy | Terms of Use | Customer Support © OCP 2003-2007, All Rights Reserved.